4 ene. 2012

Gracias, destino


        - Lo más fuerte que tengas… doble.
Los pies de D habían topado con aquel bar. Al contrario de lo que pudiera parecer no estaba triste, ni siquiera enfadado. Era cierto que llevaba bastante tiempo saliendo con esa chica, y que debería ponerse triste cuando le había dejado, pero la realidad era muy diferente, si él nunca había decidido cortar aquello era porque estaba cómodo con ella. Compartían la mayoría de los gustos, podían hablar de cualquier cosa y por qué no decirlo, también follaban. Y ahora que probablemente no volvería a ver a esa melena rubia enredada bajo su cuerpo lo único que era capaz de sentir era una sensación de alivio.
Una pelirroja de ojos verdes le atendía con una sonrisa puesta. Sus brazos, llenos de tatuajes, estaban trabajados por todos los años pasados tras la barra sirviendo copas.
 ¿Qué es lo que pasa hoy? Nada de caras largas en mi bar.
D y R levantaron la cabeza de sus copas y sus miradas se cruzaron por primera vez.

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