4 nov. 2011

Cómo hemos cambiado

Llevaba semanas sin parar de llover, pero hoy, al fin, había salido el sol. Ali observa la ciudad desde el despacho de su oficina, en el último piso de edificio más alto. Miraba con desprecio a las personas que pasaban por la calle, iban a comprar, recogían a los niños del colegio o simplemente paseaban. Antes, ella también había sido así, pero cualquiera que la observara con detenimiento ahora se daría cuenta de que no se la podía comparar con esa gente. Siempre llevaba pantalones, algo muy extraño en esa época en la que las mujeres empezaban a ser independientes. Y no es que ella se avergonzara de ser mujer, todo lo contrario, ella estaba orgullosa de ser mujer, pero además, tenía que dejar claro que quien mandaba era ella. A pesar de tener apenas treinta años, ya se le habían formado las primeras arrugas alrededor de los ojos, la preocupación y el estrés de estar al frente de un gran negocio le estaban pasando factura. Hoy estaba contenta, que lloviera solo podía estropear la calidad de sus productos y aunque sintiera una inmensa satisfacción no sonreía, nunca lo hacía.



/Estoy sin ordenador así que no se cuando podré volver a actualizar, 
pero he dejado un entrada programada con la continuación de ésta, espero que os guste :)

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