24 nov. 2011

Minerva

Capítulo 1

Minerva rompió a reír, hacía mucho tiempo que no se lo pasaba tan bien en una de esas noches en las que su madre las obligaba, a ella y a su hermana Bianca, a vestirse lo más elegante posible para pasearse por salones llenos de gente inmensamente rica. El problema era que eran igual de ricos que de aburridos y teniendo en cuenta que la edad no bajaba de los 40 años odiaba ir a esos sitios. Su hermana, mayor que ella, había encontrado la forma de escaquearse la mayoría de las veladas, dejándola a ella con la única compañía de su madre, y esta no era que le hiciera mucho caso precisamente… Pero esa noche Bianca no había podido librarse, en esa velada anunciaran públicamente su compromiso con Eduard. Y él era el motivo de la risa de Minerva. A pesar de que él también era un chico de alta cuna, si no fuera así su madre nunca le hubiera permitido traerlo a un evento como este, no era para nada como el resto de la gente que había por allí. Él tenía modales y sabía guardar las apariencias, pero también tenía 22 años y sabía tomarse las cosas a broma y contar chistes. Mejor aún, sabía imitar la voz de la mayoría de señoras que eran habituales de esas fiestas, y esto hacia que Minerva se desternillara de risa. ¡Por fin compartía con alguien el odio que sentía hacia esas señoras repelentes y estiradas! Y lo mejor de todo, podía burlarse de ellas.
Lo estaba pasando tan bien que por un momento se olvidó de donde estaba, de que su madre seguramente se enfadaría si la viera reírse de aquella forma y de que su padre… Bueno, lo de su padre ya era cosa del pasado. Parecía que hubiesen pasado siglos desde que un maldito cáncer se lo llevó consigo, pero para ella estaba tan presente como si hubiera ocurrido el día anterior. Nunca había congeniado demasiado con su madre, pues a ella no le iba ese rollo de aparentar, de ir de fiesta para mostrar el poder que tienes. No, sin duda ella era como su padre, le apasionaba cada cosa que hacía, por eso solían salirle las cosas bien, puesto que ponían tanto esfuerzo en que las cosas salieran como ellos querían que no había otra forma posible de que salieran. Su madre estaba segura de que todo se conseguía a través de contactos. Ella, en cambio, pensaba que valía mucho más tu propio esfuerzo que todos los contactos del mundo.
Por esto fue la que más sufrió cuando su padre murió. De repente, se encontró sola, en un mundo que no era el suyo y una familia que no la comprendía. Aunque las diferencias con su hermana no eran tan grandes como las que tenía con su madre, Bianca siempre había ido por libre. Tan solo se llevaban 5 años, pero para Minerva Bianca se había convertido ya en una aburrida adulta, con solo 21 años se iba a casar, seguiría estudiando derecho, pero lo dejaría en segundo plano, mientras que le daría mayor importancia a la vida social de su marido. ¿Cómo podía estar cortándose las alas voluntariamente? Por eso ella no creía en el matrimonio, ella no pensaba dejar de estudiar o trabajar por nadie, ella quería tener siempre la seguridad de que podría irse cuando dejara de estar a gusto. Pero, por supuesto, esto era algo que no podía decir en voz alta, pues su hermana y su madre se llevarían las manos a la cabeza.
-  Diablos, Minerva, ¿es que no tienes modales? Deja de reírte de esa forma tan escandalosa, estas avergonzándome delante de todo el mundo.

/ ¿qué os parece? ¿y el nuevo look del blog?
Le he cambiado el nombre porque este era en el que había pensado desde un principio,
y la imagen, ¡es preciosa! La encontré en weheartit así que no se de quién es,
pero le viene que ni pintada al nuevo diseño, ¿no creéis?

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