14 ene. 2012

Y no pude imaginar, ni un poquito, que mentías

Me fui con tu recuerdo aún clavado en las pupilas y ahora que había vuelto te juro por dios que no había pensando en ti ni un solo segundo, ni uno solo. Pero este maldito diciembre nos tuvo que volver a juntar. Ni el chocolate más caliente del mundo pudiera haberme hecho entrar en calor como hicieron tus ojos en ese momento. Se me paró el mundo con solo ver tu sonrisa y las palabras se me estancaron en la garganta. Y me sacaste de la cola y me ofreciste tu chocolate y yo solo podía sonreír. Y me abrazaste y me preguntaste que qué tal el viaje y yo sonriendo. Y me contaste que ahora tú estabas ilusionado y que habías aprovechado ese tiempo como nunca y a mí se me fue la sonrisa. Y me preguntaste que qué pasaba, pero yo ya estaba lejos, muy lejos deseando no haber vuelto, deseando no haber entrado a por ese chocolate caliente, deseando no haberme cruzado con tus ojos, esos que siempre me hacían tanto daño. Y no pude imaginar, ni un poquito, que mentías, que tu corazón seguía sangrando por mí y que tus ojos… tus ojos seguían  tan mentirosos como siempre.

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