15 feb. 2012

Nunca me había gustado el frío, hasta ahora


Y aunque tarde, el invierno llegó, imperturbable, abominable. Como hacía ya tanto tiempo que nadie lo había visto. Como solo algunos privilegiados lo recordaban. El viento nos trajo un frío que helaba corazones y cubría de blanco todo aquello que tocaba. Apagó sin esfuerzo hasta los fuegos más ardientes. Parecía ajeno a todo y a todos. Pero a mí me caló más hondo que a nadie. El invierno trajo muchas cosas malas. Pero también una buena. Me enfrió el corazón. Y con él, también te enfrió a ti.

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