3 dic. 2011

Lo siento

Pero no puedo evitarlo. No, no puedo y no me preguntes por qué, porque yo no lo sé. No tengo ni la menor idea de por qué mi cuerpo empieza a comportarse de esa forma tan extraña con solo una de tus miradas. De verdad que no entiendo por qué el idiota de mi corazón se pone a latir descontroladamente cada vez que me miras, como si de un tonto enamorado se tratara. Y por no hablar de esa estúpida sonrisa que una vez que te ve, aparece y ya no hay forma de que se vaya. Que no, que no hay ninguna explicación, pero que después de todo me estoy empezando a acostumbrar a esta sensación y no me imagino una mañana sin verte ni sin ese calorcito que me entra en el corazón cuando me sonríes.

1 comentario:

Horacio Holiveira dijo...

Las cosas que no podemos evitar: las mejores. No?